Extraño Gobernante para un Corazón
Galería Alberto Sendrós
Buenos Aires, 2009
La muestra incluyó las primeras dos pinturas de la serie Doce jinetes para tres finales, colgadas directamente a la pared, sin embastar. Cada una de ellas mostraba un descomunal camión de carreras repleto de insignias publicitarias, representado en una superposición de capas pictóricas donde se fundía la resolución de imágenes fotográficas con momentos de abstracción y figuras pintadas de un hiperrealismo exacerbado, empapado del estilo del cómic y de los videojuegos. Las obras investigaban la espectacularidad y el imaginario de competitividad del inconsciente capitalista. En ellas la intensidad del deseo del hombre parecía derivar en una fuerza ciega y arrasadora: una potencia no humana sino maquinal, sin pilotos ni fronteras.
Extraño gobernante para... incluyó también la escultura Anti-Ícaro, una figura realizada con masilla y objetos ensamblados que se encontraba suspendida en posición de caída sobre el rodamiento de un neumático de camión semienterrado en ripio.
Cerca de la entrada se encontraba colgado el dibujo Sin título (Dios ha vuelto, irreconocible), vinculado a la facultad de discernimiento, el límite entre lo legible y lo ilegible, y entre la forma y el contenido.
(english)





[Strange Ruler for a Heart] The show featured the first two paintings in the Doce jinetes para tres finales [Twelve Horsemen for Three Ends] series. Installed directly on the wall, with no stretcher, both of the paintings showed a colossal race truck covered with advertising logos in pictorial layer upon pictorial layer; the photographic images with their high resolution were, at times, blurred into abstraction or into figures painted in an exaggerated comic-book or videogame hyperrealism. The works explored the spectacularity and imaginary of competition in the capitalist unconscious. In them, the intensity of man’s desire seemed to be unleashed as blind and devastating force: a potential not human, but machinelike, with no pilot or borders. Extraño gobernante para un corazón also included the sculpture Anti-Ícaro [Anti-Icarus], a putty figure with assemblage of objects hanging as if fallen over the wheel bearing of a truck tire partly buried in gravel. Hanging near the entrance was the drawing Sin título (Dios ha vuelto, irreconocible) [Untitled (God has Returned, Unrecognizable)], which alluded to the faculty of discernment, the limit between the legible and the illegible, and between form and content.